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Uno de los grandes pasos dados en la industria del software fue el desarrollo del modelo en cascada. Dicho modelo sirvió como base para la formulación del análisis estructurado, el cual fue uno de los precursores en este camino hacia la aplicación de prácticas estandarizadas dentro de la ingeniería de software.
Propuesto por Winston Royce en el año de 1970, este modelo intentaba proponer una analogía de línea de ensamblaje de manufactura para el proceso de desarrollo de software.
El modelo en cascada, que surge como respuesta al modelo de codificar y probar, busca ordenar el proceso de desarrollo de una forma fácil de implementar. El modelo de cascada tuvo un gran aceptación, la ventaja de este modelo, con respecto al anterior, es que ya tiene cierta disciplina en el desarrollo de sistemas; se introducen la planeación y administración, y se deben controlar, es decir que, alguien vigile que el grupo de desarrollo realmente cumple en lo que se ha planeado.
Este modelo se basa en el desarrollo de etapas (análisis, diseño, codificación, pruebas y mantenimiento) las cuales tienen una entrada y una salida predefinida. El proceso se desarrolla toma la forma de una cascada ya que se requiere la finalización de la etapa anterior para comenzar la siguiente.
La principal desventaja del modelo en cascada es que no es flexible en los cambios. Se tienen que especificar completamente todos los requerimientos al comienzo del proyecto lo que puede durar meses o incluso años antes de tener el software funcionando. Una vez que se inicia el desarrollo no se permite cambio alguno a los requerimientos, por lo que el usuario solo ve la aplicación hasta que ya está construida y una vez que el interactúa con ésta se corre el riesgo de no cubrir sus necesidades.
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