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Metodologías Ágiles de Desarrollo de Software (Primera Parte) |
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| Metodologías Ágiles |
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Este en esta primera parte se describen las principales características de de las metodologías ágiles, expresadas en el Manifiesto, sus ventajas y desventajas, así como algunos casos donde no conviene usar métodos ágiles.
Hoy en día con el auge de la tecnología, y con el objetivo de agilizar y automatizar los procesos en el desarrollo de software, nos vemos en la necesidad de implantar Metodologías de Desarrollo de Software que nos ayuden a entregar un producto de calidad en tiempo y costo estimados, las metodologías ágiles de desarrollo de software han despertado interés gracias a que proponen simplicidad y velocidad para crear sistemas.
Las metodologías tradicionales no se adaptan a las nuevas necesidades o expectativas que tienen los usuarios hoy en día, en parte que los métodos usados no son flexibles ante la posibilidad de la exigencia de nuevos requerimientos. Estos cambios generalmente implican altos costos, demanda de tiempo y la reestructuración total del proyecto que se esté llevando; en contraparte, los métodos ágiles permiten un desarrollo iterativo y adaptable que permite la integración de nuevas funcionalidades a lo largo del desarrollo del proyecto; para que tanto el cliente como el desarrollador queden satisfechos porque el producto final tiene una calidad adecuada.
Un proceso es ágil cuando el desarrollo de software es:
- Incremental. Entregas pequeñas de software, con ciclos rápidos.
- Cooperativo. Cliente y desarrolladores trabajan juntos constantemente con una cercana comunicación.
- Sencillo. El método en sí mismo es simple, fácil de aprender y modificar.
- Esta bien documentado y es adaptable. Permite realizar cambios de último momento).
Sus elementos claves son:
– Poca documentación.
– Simplicidad.
– Análisis como una actividad constante.
– Diseño evolutivo.
– Integraciones.
– Testeos diarios.
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